Preparándonos para la llegada de un cachorro

De julio 1, 2020 Actualidad

La decisión de aumentar la familia canina debe de ser responsable, meditada y consensuada con el resto de la familia.

Pero que sea un cachorro el nuevo miembro de la familia, además conlleva otras muchas cuestiones que debemos de tener en cuenta.

Un cachorro es un torbellino imparable de energía y también una esponja que aprende constantemente, incluso cuando no somos conscientes que le estamos enseñando algo. Hay que considerar infinidad de cuestiones antes de la llegada de un cachorro a nuestra casa y durante los primeros meses de convivencia, por eso querernos entregarte estas indicaciones para que puedas afrontar con éxito la llegada de un cachorro.

1.- ¿Cómo preparar tu casa?

Una casa puede ser segura para un humano pero no para un cachorro.

Debemos ser conscientes de que los perros y en especial los cachorros, exploran todo el entorno con la boca, así que haremos un repaso a la casa para recoger o proteger todo aquello que no queramos que el cachorro muerda o meta su hocico, sobre todo aquello que pueda ser perjudicial para su salud, como cables o contenido tóxico, como cables, productos tóxicos, ciertas plantas, medicinas o productos de limpieza. Además, hay que tener cuidado con no dejar a su alcance objetos cotidianos que pueden resultar un peligro: las bolsas de plástico, por ejemplo, sobre todo cuando huelen a comida, suponen un grave riesgo porque el can puede meter la cabeza dentro y llegar a asfixiarse o tener acceso a alimentos que pudieran causarle un trastorno gastrointestinal.

Igualmente hay alimentos humanos que son tóxicos para los perros: ojo con dejar encima de la mesa o en cualquier lugar donde el cachorro pueda encontrarlos chicles o cualquier dulce que tenga xilitol, chocolate…

Hay que poner cuidado en tener bien cerradas las ventanas y puertas porque los cachorros, al no poder salir de casa, tienden a entretenerse mirando por las ventanas y puede ser peligroso si se quedan abiertas, sobretodo en el caso de los gatos donde las caídas de altura son un tema frecuente.

Y, lógicamente, por otro lado, tenemos que comprar un collar –mejor un arnés- y una correa, comederos y bebederos del tamaño apropiado para el can, así como algunos juguetes para que el cachorro se pueda entretener mordiendo eso y no nuestros zapatos.

Ten en cuenta que es más que probable que en más de una ocasión el cachorro haga sus necesidades donde no debe así que si no quieres que te estropee alguna alfombra, retírala mientras el can va aprendiendo. Debes definir el lugar que será el baño de tu mascota. En el caso de los gatos comprar un arenero y la arena de tu preferencia para que realice sus necesidades. Se recomienda 2 areneros por cada gato. Puede que la arena que escojas no sea de todo gusto para tu gato, debes probar distintos sustratos hasta encontrar la de su preferencia.

Si vivimos en una casa con jardín lo tenemos tremendamente fácil enseñarle los nuevos hábitos, pero si vivimos en un piso la cosa se complica algo más, así que debemos de preparar una zona que escogemos de la casa para dicho propósito con periódicos, sabanillas de entrenamiento o alfombras de pasto, los cuales puedes empapar con su propia orina para causar un efecto atrayente o usar un educador sanitario.

Debes estar atento en los siguientes momentos para reforzar su educación:

  • Recién levantado por la mañana / de las siestas durante el día / despertar nocturno
  • 20-30 minutos después de comer
  • Después de jugar
  • Cada 2 horas más o menos (con 2 meses)

Si estás atenta a esos momentos y le llevas a su lugar de higiene, tendrás éxito. Si nos despistamos y nos encontramos con el pipi o deposiciones hecho, por favor, no le retes, el cachorro está aprendiendo todo nuevo, por lo que es injusto regañarlo por algo que no sabe hacer. Es mejor que trabajes con el refuerzo positivo, te recomendamos premiar al cachorro cada vez que utilice su baño.

2.- Las primeras noches

 

Es un gran cambio para el can separarse de su madre y entrar en un lugar totalmente desconocido por lo que hay que evitar que se convierta en una experiencia traumática.

En primer lugar, cuando recojamos nuestro cachorro, si podemos, frotaremos con una manta o toalla a la madre y hermanos, para impregnarla con su olor, que dejaremos a su lado para que el olor familiar le tranquilice.

Una vez en casa, proporciónale una cesta que sirva como “nido”, donde pueda sentirse cómodo y seguro. Si es muy pequeño puedes ponerle cerca una bolsa de agua caliente para que esté más a gusto.

Puede ser que las primeras horas esté algo confundido y aturdido, no hay que agobiarle. Es importante que descanse tranquilo. Y esto cobra gran importancia si hay niños pequeños en casa, ellos estarán con la emoción de la llegada del cachorro pero es vital que los padres sean responsables y enseñen a los niños la necesidad de que el cachorrito esté tranquilo durante las primeras horas en su nuevo hogar.

 

3.- Las primeras semanas y meses

El nombre es mejor que sea corto y sonoro, cuanto más largo más complicado se nos hará a nosotros llamarle y a él asociarlo. Recuerda, no sabe cómo se llama, así que paciencia, primero tiene que asociarlo a él.

Toda la familia tiene que tener claras las normas que se van a enseñar al cachorro para que así su educación sea ordenada y constante (es decir para que todos le indiquen que debe hacer las mismas cosas, con las mismas palabras y no le armen confusión sobre lo que está y no está permitido).

– Presentar a todos los miembros de la familia en un entorno tranquilo, permitiendo que se vayan conociendo poco a poco.

– Si hay niños en casa hay que enseñarles a respetar el espacio del cachorro. La supervisión es siempre importante.

– Utilizar refuerzos positivos, como caricias y premios, para educar y acostumbrar al cachorro a tener buenos hábitos.

– Mantenerse firme y ser constante siempre una vez que hemos decidido cuales han de ser las reglas de convivencia.

– Crear rutinas en cuanto a los horarios de las comidas, de paseos o de descanso, desde el principio.

– Establecer las zonas concretas de la casa para comer, jugar o descansar y las que no están permitidas.

– Elegir alimentos específicos para cachorro y adecuados para su tamaño y raza, que le aporten los nutrientes necesarios para su desarrollo motor y cognitivo, y que favorezcan su salud digestiva y su sistema inmune. Normalmente un cachorro de 2 meses debería de comer entre 3 y 4 tomas diarias hasta al menos los 5-6 meses. Y luego se recomienda 2 tomas de por vida.

4.- La salud de los cachorros: chip, vacunas y problemas frecuentes

Al momento de decidir tener una mascota debes considerar visitas al veterinario de forma regular para cumplir con sus vacunaciones de cachorro y mantenerlas 1 vez al año de por vida en su etapa adulta para cumplir con su vacunación anual.

Es obligatorio y además extremadamente útil identificar a nuestro cachorro con un microchip. Es como su carnet de identidad, puesto que el chip queda asociado a tu nombre, dirección y teléfono de contacto: de esta manera si alguna vez se pierde tu can podrán localizarte con agilidad.

Es un proceso indoloro que tu veterinario realiza normalmente cuando el can tiene entre mes y medio y dos meses, justo cuando le ponen alguna de sus vacunas.

Y en cuanto a las vacunas, justamente, tu veterinario te irá indicando el calendario a seguir, pero lo habitual sería:

PERROS:

  • 45 días: Parvovirus
  • 2 meses: Octuple o sextuple (que inmuniza frente al moquillo, el adenovirus tipo 2, la hepatitis infecciona C y la leptospirosis –junto con la segunda dosis de vacuna de parvovirus.
  • 3 meses: recordatorio de las anteriores.
  • 6 meses: la vacuna de la rabia

GATOS:

  • 2 meses: Triple felina
  • 2,5 meses: recordatorio de la anterior
  • 3 meses: recordatorio de las anteriores.
  • 6 meses: la vacuna de la rabia

Normalmente se recomienda que el perro no salga a la calle hasta que no tenga las principales vacunas, pero dado que es un periodo clave en su socialización es importante no aislar a nuestro cachorro y resulta muy útil, como mínimo, sacar al can en brazos o en trasportín para que pueda habituarse poco a poco a ruidos, gente, autos,  sin poner en riesgo su salud.

 

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