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marzo 2022

¿Es recomendable dormir con nuestras mascotas?

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Los Médicos Veterinarios aconsejan establecer normas y rutinas, como desparasitar regularmente al animal para evitar la transmisión de enfermedades a la persona con que comparte la cama.

Dormir en la misma cama con las mascotas es una práctica frecuente para quienes consideran a sus perros y gatos como miembros de la familia. A su vez, gran parte de estos animales busca dormir con sus dueños, a quienes consideran parte de su manada.

En Chile, el 77,5% de los dueños de canes reside en casa y de ellos el 52% duerme con sus perros compartiendo la misma cama. Mientras que el 70% de los dueños de gatos vive en casa y de esta cifra, el 69% duerme con ellos, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Tenencia Responsable de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Católica.

“Si es por comodidad y buen dormir, lo más aconsejable es que perros y gatos tengan su propia cama, porque humanos y mascotas tienen distintos ciclos de sueño y se puede entorpecer el descanso del humano en caso de que la mascota se mueva mucho, ronque o emita sonidos durante la noche. Si el humano tiene un sueño profundo, estas acciones pasan inadvertidas”, explica María José Vélez, Médico Veterinario de Laboratorio Drag Pharma.

Dormir con la mascota puede tener beneficios en el aspecto psicológico. “Hay personas que se sienten más seguras y calmadas. Asimismo, hay niños que presentan pesadillas o tienen miedo a dormir solos, y se sienten muy acompañados al dormir con su mascota en la cama”, afirma Vélez.

Habría que evitar dormir con la mascota si existen contraindicaciones de salud, como asma o alergias (frecuente en el caso de la caspa del gato) o bien trastornos del sueño.

Desparasitar

Para dormir con la mascota en el mismo lecho, es decir, en colecho, la Médico Veterinario de Drag Pharma entrega algunas pautas de conducta, higiene y salud:

• Asegurarse que la mascota haga sus necesidades antes de dormir, porque esto evitará que interrumpa el sueño de sus dueños.

• Ser rígido con las normas respecto a lo que puede hacer la mascota. Poner los límites desde un principio, hace que la convivencia en el mismo lecho sea más fácil. Un “¡no!” tajante, dejará claro a la mascota lo que no puede realizar. Por ejemplo, puede dormir a los pies de la cama, pero no sobre la almohada, como algunas mascotas desearían.

• Cada tres meses, realizar la desparasitación interna a animales adultos, porque hay parásitos internos de la mascota que se pueden transmitir  al humano, como es el caso del gusano “Toxocara Canis”, que se puede alojar en ojos, hígado, riñón o intestino de una persona.

• Utilizar también tratamientos preventivos contra pulgas y garrapatas, porque estos parásitos pueden picar o morder al humano y transmitir enfermedades. La mordedura de garrapata puede transmitir la Ehrlichiosis al hombre, que genera trastornos de coagulación, dolor de cabeza, fiebre, dolor muscular y de articulaciones.

• Cambiar las sábanas y la ropa de cama regularmente, porque al dormir con mascotas podrían ensuciarse más con pelos, ácaros o desechos que transporta la mascota en su pelaje o patas.

 

En definitiva, debemos tener todos estos puntos en consideración a la hora de decidir compartir o no la cama con nuestras mascotas, de modo de evitar cualquier riesgo para nuestra salud.

¿Qué hacer frente a una emergencia veterinaria con tu gato? 

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Muchas veces estamos frente a situaciones estresantes frente a algún accidente que ha sufrido nuestra mascota y no sabemos  cómo reaccionar. Es hora que lo revisemos y poder ponernos en alguna de estas situaciones que de seguro incrementarán el éxito de sobrevivencia ante accidentes y urgencias. 

Revisemos los siguientes puntos ante una crisis de salud en nuestros gatos: 

Lleva a tu gato a un veterinario a la primera señal de un problema. Sabes cuáles son las señales? 

 

Lo mejor que puedes hacer es llevar a tu gato a un veterinario de inmediato para evitar tener que realizarle RCP tú mismo. Un veterinario está mucho mejor equipado para manejar una crisis de salud severa. Debes estar atento a cualquier señal que pueda indicar algún problema grave y llevar a tu gato a un veterinario de inmediato si notas lo siguiente: 

 

  • Dificultad para respirar
  • Pérdida de conciencia
  • Debilidad o letargia
  • Heridas de gravedad
  • Enfermedad grave

 

Determina si tu gato está respirando. Puedes observar el movimiento en el pecho de tu gato y sentir la respiración colocando tu mano frente a su nariz y boca, o colocar un pequeño espejo frente a la nariz o boca de tu gato y ver si se forma una niebla. Si no está respirando, es posible que debas darle RCP. 

 

Comprueba si hay pulso, esto también puede ayudarte a decidir si necesita RCP. Para verificar el pulso, pon tus dedos en la parte interna del muslo de tu gato y espera. Si tienes un estetoscopio, puedes usarlo para tratar de escuchar el corazón de tu gato. Si tu gato no tiene pulso, es posible que deba darle RCP. 

 

Inspecciona las encías de tu gato. El color de las encías de tu gato también puede indicar si tu gato necesita o no RCP. Las encías normales y sanas deben ser de color rosa. Si las encías de tu gato están azuladas o grises, significa que no está recibiendo suficiente oxígeno. Si las encías de tu gato son blancas, eso significa que puede tener mala circulación. Estos factores deben tenerse en cuenta al decidir si su gato necesita o no RCP. 

 

Cómo realizar RCP en un gato  

 

  1. Saca a tu gato y a ti mismo del camino del peligro. A veces, un gato puede requerir RCP después de ser herido por un vehículo en movimiento. Si estás atendiendo a un gato en una carretera o en un camino de entrada, mueve a tu gato fuera del tráfico antes de comenzar a hacerle RCP. Si es posible, pídele a alguien que los lleve a al hospital veterinario más cercano. Puedes ir realizando RCP en el camino.
  2. Acomoda a tu gato (inconsciente o semiconsciente) en posición de recuperación.  Asegúrate  de que esté acostado de lado sobre algo cómodo, como un abrigo o una manta. Esto ayudará a que tu gato conserve el calor y se sienta más cómodo.
  3. Revisa las vías respiratorias de tu gato. Con el gato de costado, inclina un poco su cabeza hacia atrás. Abre su boca y usa tus dedos para extender la lengua del gato. Mira dentro de su boca para ver si puedes ver alguna obstrucción en la garganta. Si no puedes ver nada, frota suavemente el interior de la boca con el dedo para sentir si hay algún objeto extraño que pueda estar obstruyendo las vías respiratorias. Si sientes alguna obstrucción, determina si puedes quitarla con los dedos o si necesitas usar compresiones abdominales. No intente quitar los pequeños huesos en la parte posterior de la boca de un gato. Estos son parte de su laringe. Si no puedes desalojar un objeto de la garganta de tu gato con los dedos, puede intentar usar compresiones abdominales. Primero, levanta a tu gato, de modo que su columna esté contra tu pecho, luego usa la otra mano para ubicar la parte inferior de la caja torácica del gato. Si el gato no se resiste, junta ambas manos debajo de la última costilla. Si el gato se resiste, afírmalo por la nuca con una mano mientras cierras el puño debajo de la última costilla con la otra. Presiona el puño o las manos juntas contra el cuerpo del gato y empuja hacia arriba. Repita este impulso hacia arriba cinco veces.

 

  • No intentes hacer esto si su gato está consciente y parece molesto. Si es así, ponlo en un transportador y llévalo al veterinario de inmediato.

 

  • Si el objeto no sale; debes darle la vuelta a tu gato y darle cinco golpes en la espalda. Coloca a tu  gato sobre tu antebrazo de manera que su cabeza cuelgue hacia el piso y tú le sostengas el cuerpo con tu brazo debajo de sus caderas. Usa la mano que no sostiene al gato para ubicar los omóplatos. Con la palma abierta de tu mano libre, golpea al gato con fuerza entre los omóplatos cinco veces.

 

  • Si el objeto no se desprende, intente usar el dedo para quitarlo nuevamente y sigue alternando los métodos de extracción hasta que retires el objeto.

 

  • Una vez que se haya soltado el objeto,  verifica  la respiración del gato y comienza o continúa con los procedimientos de RCP según sea necesario.4. Administra respiraciones de rescate si es necesario. Si el gato no está respirando, deberás darle inmediatamente dos respiraciones de rescate. Para administrar respiraciones de rescate, cierre la boca del gato con la mano y extiende suavemente su  cuello para enderezar las vías respiratorias. Con la boca del gato cerrada, coloca tu mano alrededor de la nariz y pon tu boca en el hocico del gato. 

 

  • Respira directamente en la nariz del gato durante 1 segundo.

 

  • Si sientes que entra aire, administra otro aliento y reanuda la RCP si el corazón del gato no late. Si el gato tiene latidos cardíacos pero no respira, continúa con la respiración boca a boca a una velocidad de 10 respiraciones por minuto hasta que el gato respire por sí solo o hasta que llegue ayuda.

 

  • Asegúrate de seguir revisando su latido de corazón y, si cesa, comienza  las compresiones. Si el aire no ingresa, endereza su cuello y vuelve a intentarlo. Si sigue sin ingresar, vuelve a comprobar si hay una obstrucción. 

    5. Realiza compresiones torácicas si es necesario. Coloca al gato de costado y envuelve tu mano alrededor del pecho del gato detrás de las patas delanteras. Tu pulgar debe estar del lado del pecho hacia arriba y el resto de tus dedos debajo del gato. Si usas esta posición, apretarás el pecho del gato para realizar las compresiones torácicas. Si no puedes abarcar fácilmente el pecho del gato con la mano o la posición te resulta incómoda, coloca una mano en el lado del gato que está hacia arriba. Luego, pon la(s) mano(s) con el talón de la mano contra la pared torácica. Asegúrate de que tus codos estén bloqueados en extensión  y tus hombros estén directamente sobre tus manos.

  • Dependiendo de si estás usando una o dos manos, aprieta o empuja el tórax lo suficientemente fuerte como para comprimirlo de 1/3 a ½ de su profundidad normal y luego permite que regrese a la profundidad normal antes de comprimirlo nuevamente. 
  • Evita apoyarte en el pecho o permitir que permanezca parcialmente comprimido entre las compresiones. 
  • La frecuencia de las compresiones debe ser de 100 a 120 por minuto. Una recomendación común es comprimir el pecho al ritmo de la canción de los Bee Gees, «Stayin’ Alive». 
  • Después de dar las primeras 30 compresiones, revisa las vías respiratorias del gato y su respiración. Si el gato ha vuelto a respirar por sí solo, puedes dejar de realizar las compresiones. 

    6. Continúa  administrando RCP. Debe continuar dándole RCP a tu  gato hasta que comience a respirar por sí solo y el corazón comience a latir nuevamente o hasta que llegue al veterinario. Siga este ciclo de medidas de RCP cada dos minutos:

  • Administre de 100 a 120 compresiones torácicas por minuto junto con una respiración boca a boca por cada 12 compresiones. 
  • Compruebe los latidos del corazón y la respiración. 
  • Repita el ciclo.

 

El cuidado de un gato después de la RCP 

  

  1. Controla a tu gato con frecuencia para ver si respira y si tiene latidos o pulso. Cuando el gato comience a respirar por sí solo nuevamente, mantener bajo cuidadosa observación. Si aún no lo has hecho, llévalo al veterinario para que lo revise.
  • Una visita al veterinario es vital. Tu gato necesita ser revisado por lesiones internas y fracturas o huesos rotos. En algunos casos, se puede requerir una cirugía de emergencia después de que se haya estabilizado. 
  • Es posible que su mascota todavía esté en estado de shock. Un gato en shock debe ser tratado por el veterinario.

 

  1. Sigue las instrucciones del veterinario para el cuidado. Ten en cuenta que es posible que tu veterinario deba quedarse con tu gato durante unos días para observarlo y recuperar  su salud óptima. Después de que te entreguen a tu gato nuevamente, asegúrate de seguir las instrucciones de cuidado del veterinario. Administra cualquier medicamento que te recete el veterinario y observa cuidadosamente a tu gato. 
  2. Ponte en contacto con el veterinario nuevamente si el gato muestra signos de algún Un gato que ha tenido un problema de salud grave que requirió RCP puede correr el riesgo de sufrir otros problemas o incluso morir. Asegúrate de notificar a tu veterinario de inmediato si tu gato muestra signos de un problema y programa chequeos regulares

¿Qué hacer en caso de un accidente en auto con tu mascota?

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Los accidentes de tráfico ocurren. Ya sea que se trate de un choque menor o algo más grave, si tu mascota está en el vehículo, tendrás que ayudarla y mantenerla calmada hasta que llegue ayuda. Asegurarse de que las mascotas estén protegidas ayudará a minimizar las lesiones y posiblemente a reducir la gravedad de la situación. Esto es lo que necesitas saber.

Si bien muchos lugares tienen leyes que exigen que las mascotas estén restringidas de movimiento dentro de un vehículo, estas leyes por lo general no se aplican correctamente. Es común ver a personas conduciendo con perros sentados en el regazo o saltando por todos lados en el asiento trasero e incluso en el asiento delantero, donde podrían lesionarse si se despliega una de las bolsas de aire (airbag). Mantener a una mascota amarrada con arnés y/o dentro de una caja transportadora es de sentido común y puede salvar vidas, tanto humanas como de mascotas.

Por qué las mascotas deben estar sujetas en los vehículos

Una mascota puede sufrir lesiones graves en un vehículo, incluso si se va a una velocidad no tan alta.  Según las estadísticas publicadas por Toyota como parte de una campaña para educar a los dueños de mascotas sobre la seguridad de las mascotas en los vehículos, incluso a una velocidad tranquila de 50 kilómetros por hora, si el conductor frena repentinamente, un perro de 25 kilos se convierte en un proyectil de 1.200 kilos.  En el peor de los casos, la mascota muere chocando contra el parabrisas o un pasajero humano resulta herido o muere cuando el perro choca contra ellos. Las mascotas que son expulsadas del vehículo o que saltan por una ventana abierta pueden causar un accidente de tráfico aún mayor al cruzarse en el camino de los autos que se aproximan. La Asociación de Automóviles de América (AAA) indica que las mascotas que van sueltas en un vehículo son la tercera mayor distracción después de los teléfonos celulares y la comida rápida.

Si bien una mascota que va restringida también puede lastimarse en un vehículo, al menos permanece en su lugar hasta que se le pueda atender o llegue la ayuda. Una mascota suelta, aturdida y asustada, es probable que salga corriendo de la escena incluso si está lesionada y corre el riesgo de perderse.

Accidentes con mascotas: Comprobando que están bien

“En el caso de un accidente automovilístico, es importante utilizar todos los sentidos (vista, oído, olfato y tacto) para evaluar el daño que sufrieron usted y sus mascotas”, dice Arden Moore, entrenador de salud y seguridad de las mascotas, fundador de Pet First Help 4U. “¿Escuchaste a tu perro o gato gritar? ¿Está gimiendo? ¿Gruñendo? ¿O esta callado? Los perros y gatos pueden oler nuestros estados emocionales, por lo que es vital hacer todo lo posible para mantener la calma y hablarle a tu mascota con un tono de seguridad”.

Moore agrega que es importante evitar hablar en un tono cariñoso de bebé, ya que eso puede aumentar involuntariamente los niveles de miedo, ansiedad y estrés en las mascotas. «Di el nombre de tu mascota y reafírmale que tienes todo bajo control y que estás ahí para ella”, recomienda. “Muévete despacio y con propósito. Recuerda, incluso el perro o el gato más dulce puede morderte si se lesiona y está asustado, así que asegúrate de acercarte de manera confiada y tranquila por la espalda, sin mirarlo a los ojos, al momento de evaluar lesiones”, advierte Moore.

Qué hacer si tu mascota se escapa

Ten fotografías de tus mascotas en tu  teléfono celular, junto con una nota con descripciones detalladas e información, como tu número de teléfono y problemas médicos específicos de la mascota. De esa manera, lo tendrás a mano para dárselo de inmediato a los socorristas o a cualquier persona que se detenga para ayudar. Así también se puede correr la voz rápidamente en las redes sociales.

Si tú y tu mascota tienen un choque automovilístico y tu mascota se escapa, mantén la calma. No corras ciegamente detrás ella en el tráfico. Fíjate en qué dirección se va y cuando sea seguro puedes seguirla. Gritar el nombre de tu perro lo asustará, así que usa un tono suave para persuadirlo de que regrese a ti o atráelo con golosinas o juguetes si es posible.

Primeros auxilios

Aparte de tener un botiquín de primeros auxilios en el auto que sea apropiado tanto para mascotas como para personas (puedes comprar uno o crear uno propio), se recomienda tener siempre correas de repuesto en el vehículo para usarlas como restricciones improvisadas, una toalla de baño grande para sujetar un gato o un perro pequeño herido y una bolsa grande de plástico resistente con asas. Precorta los lados para que tengas una camilla improvisada para transportar un perro grande herido. También es una buena idea tener botellas de agua para limpiar heridas y enjuagar los ojos.

Cuándo administrar RCP

“Si pisas fuerte, aplaudes y dices el nombre de su mascota en voz alta y no hay respuesta dentro de los 10 a 15 segundos posteriores a un accidente, debes comenzar a hacer RCP”, dice Moore. «Cada segundo cuenta.»

Prepárate tomando un curso de primeros auxilios para mascotas que enseñe técnicas adecuadas de RCP para usar con animales. Por ejemplo, aunque los humanos reciben RCP mientras están boca arriba, las mascotas estarán acostadas de lado. Y soplar con demasiada fuerza mientras das respiraciones para salvar vidas puede causar la ruptura de los pulmones de una mascota. Una clase de primeros auxilios para mascotas puede ofrecer demostraciones apropiadas, para que sepas qué hacer.

Mover animales heridos

Si es posible, detente de manera segura al costado del camino e inmediatamente enciende las luces de emergencia. Si puedes hacerlo de manera segura, sal del lado del conductor y dirígete al lado del pasajero para reducir el riesgo de ser atropellado por los autos que se aproximan. Asegúrate de que los perros estén atados con correa de forma segura y que no se puedan salir de los collares. Se pueden usar toallas grandes para envolver a las mascotas lesionadas para inmovilizarlas, mantenerlas calientes y evitar que se escapen y corran. Para transportarlo, sostén su cabeza y cuello y gíralo con cuidado sobre una camilla improvisada, como la opción de bolsa.

Llama con anticipación a la clínica veterinaria más cercana para avisar que vas en camino.

¿Hasta qué punto realmente se llevan bien perros y gatos?

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A veces vemos que una relación perro y gato es imposible, y en otras casas, vemos que prácticamente son inseparables! Podemos confiar ciegamente en la relación que tiene mi perro con mi gato? 

Hay nuevos estudios al respecto. 

Cada vez en más hogares se rompe el mito de que los perros odian a los gatos y podemos ver hogares felices con ambas especies de mascotas disfrutando de su mutua compañía. Aunque hay otros casos en los que dejarlos juntos o a la vista del otro, puede generar un caos de proporciones. 

Las preguntas más frecuentes al respecto son: 

¿Pueden los gatos y los perros coexistir felizmente en el mismo hogar? 

¿Pueden los perros y los gatos vivir juntos? ¿Los gatos y los perros incluso se llevan bien?  

Parece una pregunta tonta para cualquier persona con residentes caninos y felinos amigables, pero los más conservadores pueden tener dificultades para ver cualquier escenario del mundo real donde gatos y perros vivan en armonía en el mismo hogar. 

Primero es importante establecer que hay varios factores que pueden determinar si su perro o gato se llevará bien con su contraparte de cuatro patas: raza, tamaño y temperamento general, solo por nombrar algunos. Pero puede haber algo que pueda hacer para nutrir una unión saludable.  

Según un estudio de 2008 de la Universidad de Tel Aviv y publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science, es posible que tenga más éxito si presenta a las mascotas cuando aún son jóvenes. Después de entrevistar a casi 200 dueños de mascotas que poseen tanto un gato como un perro, y luego grabar en video y analizar el comportamiento de los animales, el profesor Joseph Terkel y su estudiante graduado Neta-li Feuerstein del Departamento de Zoología de la Universidad de Tel Aviv descubrió que más del 66% de los hogares que encuestaron informaron una relación positiva entre sus gatos y perros, dado que los gatitos se introdujeron a menos de 6 meses y cuando los perros se introdujeron antes de su primer cumpleaños. 

¿Qué pasa con las otras mascotas que mostraron indiferencia o agresión total hacia sus compañeros peludos? 

Una de las razones de las peleas puede ser las señales incomprendidas entre especies. Es posible que los gatos y los perros no hayan podido leer las señales corporales del otro. Por ejemplo, los perros suelen gruñir cuando están molestos, mientras que los gatos tienden a azotar sus colas; Si un gato aparta su cabeza probablemente indica agresión, mientras que en un perro la misma posición de la cabeza indica sumisión. 

Sin embargo, no se pierde toda esperanza. 

El profesor Terkel sospechaba que tanto los gatos como los perros tenían la capacidad de evolucionar más allá de sus instintos. Pueden aprender a leer las señales corporales del otro, lo que sugiere que las dos especies pueden tener más en común de lo que se sospechaba anteriormente. 

«Descubrimos que los gatos y los perros están aprendiendo a hablar el idioma de los demás». Dijo el profesor Terkel. «… los gatos pueden aprender a comunicarse en idioma ‘Perro’ y viceversa». 

Entonces ya sabemos. La paz en nuestros hogares con ambas especies es posible. A veces, solo necesitan tiempo para aprender el idioma del otro y convivir, y a veces puede ser amor a primera vista. Como sea, no dejes de supervisar esta relación en todo momento hasta estar seguros que la integridad de ambos estará bien. Bajo condiciones adecuadas, puede ser una familia feliz! 

¿Cómo interpretar el comportamiento de mi gato?

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A veces cuando tenemos un gatito o gatita, pensamos que todo irá bien y será muy fácil nuestra vida juntos. Pero muchas veces nos empezamos a frustrar por no entender cómo manejar a nuestra mascota y cuándo pedir ayuda.  

Puede ser difícil interpretar los comportamientos de los gatos ya que tienden a ser muy sutiles, para quien no tiene mucha experiencia con ellos. 

Qué hace mi gato? 

Los gatos se comunican utilizando cuatro tipos de señales: 

  • Visual 
  • Auditivo 
  • Olfativo 
  • Táctil 

Las señales visuales o posturas, el lenguaje corporal, es una forma de señales de comunicación que las personas pueden evaluar a distancias cercanas y lejanas del gato. 

Los gatos son animales muy expresivos y generalmente te mostrarán su estado de ánimo a través de sus acciones. 

Si de verdad te sientes perdido, pon atención a sus posturas corporales, las orejas, los ojos y la cola de tu gato para obtener pistas. 

La cola y los ojos del gato son probablemente las dos partes más comunicativas de su cuerpo. 

Por ejemplo, los ojos de un gato se dilatarán cuando estén asustados o muy emocionados. 

Sin embargo, una palabra de advertencia: es mejor no confiar únicamente en señales visuales, ya que algunas posturas de los gatos pueden ser confusas o engañosas. 

La postura del gato puede cambiar rápidamente y causar señales visuales ambivalentes que podrían parecer temerosas y agresivas. 

Algunos comportamientos pueden tener muchos significados dependiendo de la situación. Por ejemplo, un gato a menudo levanta la cola cuando explora nuevos entornos, como una forma de saludarte o cuando está frustrado. 

Es importante observar a todo el gato y el contexto de las posturas antes de la interpretación. 

Cuando las señales visuales fallan, intenta prestar atención a las señales auditivas o táctiles, incluidos los sonidos felinos comunes, como gruñidos o silbidos. 

Hemos establecido en general cómo se comunican los gatos, pero entremos en detalles de ciertos comportamientos de los gatos y lo que significan para el estado mental del felino. 

A veces las personas normalizan los signos de estrés, por lo que es importante conocer los signos de un gato cómodo. 

  1. Gatos Felices:

Cuando un gato se siente feliz, las señales típicas que un dueño puede observar serían ver sus orejas en una posición normal y erguida, parpadear lentamente, amasar y agitar lentamente su cola. 

Si encuentras signos de: amasadura, ronroneo, parpadeo de ojos, podemos afirmar que nuestro gatito o gatita, es feliz.  

Según los especialistas, cuando un gato es feliz, se sentirá seguro jugando, durmiendo, comiendo y pasando el rato a la intemperie. Se acicalan e interactúan con otros miembros de su hogar. 

Los bigotes de un gato pueden ser el signo más evidente de su felicidad o infelicidad. 

Cuando el gato está relajado, los bigotes estarán hacia adelante y cuando el gato comience a sentir miedo o ansiedad, los bigotes se tiran hacia un lado de la cara. 

Otros signos típicos de un gato contento son una cola suelta y una postura corporal relajada, como acostarse de lado. 

  1. Gato Incómodo:

En general, los sonidos de frecuencia más larga y baja (piense en gruñidos y silbidos) indican que los gatos quieren distancia y advierten de una posible agresión. Estos contrastan con sonidos felices, como maullidos y chirridos. 

Para saber si un gato se siente estresado o amenazado, los expertos dicen que las señales que tenemos que buscar incluyen: 

  • Orejas inmovilizadas hacia atrás 
  • Siseo 
  • Aplastar 
  • Ocultamiento 
  • Agitación de la cola 

Los ojos también pueden indicar un comportamiento agresivo o de búsqueda de atención en los gatos. 

Ellos harán contacto visual intenso como un gesto de confrontación o para llamar su atención. 

El estado de ánimo de un gato también puede cambiar abruptamente de la satisfacción a la irritación. Por ejemplo, si quieres saber cuándo dejar de acariciar a tu gato, presta atención a su cola. 

La cola también te dirá cuándo han tenido suficiente de tus caricias; comenzará a temblar o temblar al final como una señal de que quieren que dejes de hacer lo que estás haciendo y lo encuentran irritante. 

  1. Gato Asustado:

Si tu gato camina por la habitación con la cola baja, te está diciendo “hay algo aquí con lo que me siento incómodo, o que soy cauteloso”. 

Según los especialistas, al igual que los humanos, «un gato tímido puede evitar una mirada directa, para no parecer conflictivo». 

Otros signos de miedo o ansiedad pueden incluir: 

  • Postura corporal agachada o rígida 
  • Boca abierta, jadeante o respiración rápida 
  • Ojos dilatados 
  • Orejas empujadas hacia atrás o hacia un lado 
  • Cola metida o meneando 
  1. Gato Estresado:

Algunos especialistas de la conducta felina nos comentan que la principal señal de advertencia que ven cuando un gato no se siente bien es esconderse y evitar la interacción social.  

Si tu gato muestra estos comportamientos antisociales, es posible que se sienta enfermo o estresado y necesite ver a un veterinario. 

Otra premisa a considerar es la siguiente: Un gato que pasa la mayor parte de su tiempo debajo de la cama es un gato que no se siente seguro, y eso es una señal de que algo anda mal.  

PERO RECUERDA QUE CADA GATO ES ÚNICO 

Algunos gatos ronronearán cuando están estresados, por ejemplo, en la consulta veterinaria, o incluso cuando tienen dolor, por lo que es difícil decir “cada vez que tu gato hace X significa Y”. Por ejemplo, el movimiento de la cola puede indicar excitación o agitación, pero algunos gatos son más movedizos que otros, por lo que eso también debe tenerse en cuenta. Cada uno tiene sus singularidades. 

QUÉ HACER SI NO ENTIENDO A MI GATO 

Lo primero, en caso de dudas, dales espacio. 

Si no estás seguro sobre el comportamiento de tu gato y que este pueda hacer algo que te pueda herir, lo mejor hacer una pausa, retroceder y alejarse de él. 

Luego evalúa la situación y lo que podría haber provocado este comportamiento. Piensa en cómo se podría evitar esa situación en el futuro. 

Si estás seriamente preocupado por el comportamiento de tu mascota, lo mejor será consultar a un etólogo(a) o a consultores de comportamiento para gatos. 

Pueden ayudar a evaluar al gato(a), su entorno y cómo interactúan uds y su familia con su gato para asegurar que tengan la mejor relación posible. 

También sigue siendo una buena idea traer a su gato a la clínica veterinaria para un chequeo y descartar posibles problemas físicos que puedan estar interfiriendo con una vida normal. 

Algunos especialistas en gatos recomiendan que escribas un diario de las actividades de tu gato y registren en video el comportamiento de tu gato, el cual te provoque dudas. Así es una buena forma de ayudar al veterinario(a) a evaluar mejor lo que está sucediendo. 

 

 

 

 

 

 

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